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Madeleine y Frances son dos mujeres unidas por un mismo pasado. La primera fue la amante del marido de Frances durante 25 años, exactamente el mismo tiempo que duró la unión del matrimonio. Ahora, abandonadas las dos por el hombre que las engañó, hablan sobre todo aquello que marcó su existencia y determinó irremediablemente su futuro. Este es el argumento de la obra L’alè de la vida, que se puede ver estos días en la Sala Muntaner bajo la dirección de Magda Puyo y protagonizada por Mercè Arànega y Anna Güell. Se trata de una obra de David Hare en la que el dramaturgo inglés construye un diálogo profundo y reflexivo que va mucho más allá del rencor que puede suscitar el engaño o la traición. Y es que Hare desgrana los sentimientos y emociones de las dos protagonistas convirtiendo la conversación en un análisis irónico en el que está presente incluso el humor. 

Desde el programa Generació 7.0 de 7 de ràdio entrevistamos a la directora del montaje, Magda Puyo. Puedes escuchar la entrevista a partir del minuto 2.40 aquí.




 “Si algú assassina, una moneda
Si algú fa el boig, una moneda als seus dits
Si hi ha un segrest, una altra moneda
Sobre tot, sobre tot, si hi ha sang i crits”
(L’esbudellador de Whitechapel)


Podéis oír nuestra entrevista a Roger Borrull en el programa Generació 7.0 de 7 de ràdio haciendo clic aquí. A partir del minuto 1.32!

¿Quién era Jack el destripador? Un nuevo libro asegura que el asesino en serie que sumió en el terror al Londres de finales del XIX era un inmigrante polaco de 23 años llamado Aaron Kosminski, que en la época fue considerado sospechoso.  Pero… ¿eso realmente importa?

Tanto para la prensa de esa época como para la actual la verdadera identidad de Jack no es más que una anécdota. Lo verdaderamente importante es pensar que durante muchas noches alguien fue por las calles marginales de Londres matando y destripando sin piedad a prostitutas. 



“Tots a tocar de la trentena, tots pobres i escanyats, tots amb talent i intel·ligència”
(Sunset Park, Teatre Gaudí)
Muchos de los amantes del cine y del teatro lo somos también de la literatura. Por eso siempre es una buena noticia saber que hay una compañía que ha llevado un texto a escena. La cosa mejora cuando además el autor es Paul Auster y el escenario es el pequeño Teatre Gaudí, una sala que cede su espacio a grandes jóvenes creadores.
No hay ningún lugar del mundo actual donde sea fácil ser joven y aún es más difícil si tu profesión es creativa. Esto lo sabe Paul Auster, que escribe desde los 12 años y que se ha convertido en uno de los escritores modernos más leídos y más críticos con la sociedad. Para él la vida no ha sido nunca fácil y quizás por eso aún hoy y con casi 70 años, sigue reflejando las injusticias. 


LAIA: Tens l’orella esquerra més baixa que la dreta. Mai mires als ulls a la meva mare. Em sorprens  amb algun gest romàntic cada quatre mesos. M’he passat 21 anys descobrint-te, traçant un mapa de tu, explorant els teus límits. I n’he gaudit, però... ara ja no queda res per explorar.

ÀLEX: Així és com ho veus? Això és el matrimoni? Jo t’exploro, tu m’explores –i tu has acabat primer?

(Ara que ho tenim tot; Lee Blessing)

A vegades, quan anem a una habitació d’hotel, pensem en quanta gent haurà dormit en aquell llit o s’haurà dutxat en aquella dutxa. Però... mai heu pensat en què passaria si tornéssiu allà? Si revisquéssiu aquella nit una altra vegada? A Ara que ho tenim tot els protagonistes forcen aquest moment i celebren els 21 anys de casats a la mateixa habitació on van celebrar la nit de noces però, és clar, ara tot és diferent i l’erosió del pas del temps es fa palesa.

L’obra, que es pot veure al Jove Teatre Regina fins a finals de mes, està dirigida per Quique Culebras, traduïda i adaptada per Carla Torres Danés i interpretada brillantment per Núria Casas i Jaume García Arija.



“Jo sempre t’estaré cuidant”
(Montserrat Carulla; La iaia)

La setmana passada vam conèixer una iaia que en realitat tenia una mica de totes les iaies i tietes del món. És sabut que la gent gran està acostumada a dir tot el que pensa i a fer tot el que vol perquè, després de molt callar, s’arriba a aquella edat en què ja pots dir tot el que et dóna la gana, disfressant-ho de demència o només perquè se sap que ja ningú no dirà res. 

 
 
Pronto hará dos años que abrimos este blog. A lo largo de todo este tiempo, hemos intentado transmitir nuestra opinión acerca de los espectáculos teatrales a los que hemos tenido oportunidad de asistir, además de seguir de cerca la actualidad de un arte que nos apasiona. Esta pasión es la que nos ha llevado a emprender otras aventuras profesionales como, por ejemplo, el informativo cultural Districte 7, en 7deràdio. Precisamente, en el especial de fin de año de este programa, quisimos hacer una reflexión sobre la situación en la que actualmente se encuentra la cultura en nuestro país.

A continuación, la compartimos en nuestro blog.




“Pel silenci
del dels nostres arbres
per mi estimats, camino
a l’oblit, deixant rera
amors, velers, sofrença,
ultims senyals de passos”
(Cementiri de Sinera; Salvador Espriu)

Mrs. Death, Un diàleg amb Espriu es un espectáculo multidisciplinar que celebró ayer su última función en el Versus Teatre de Barcelona. La obra es una creación colectiva de danza, poesía visual y música que, junto a una cuidada escenografía, conforma un collage capaz de emocionar y hacer revivir las sensaciones y sentimientos más profundos de Salvador Espriu.

Con coreografía y música originales de las hermanas Clara y Ariadna Peya y dirección de Míriam Escurriola la obra constituye un viaje al interior de uno de los poetas más importantes del siglo XX.




"La mort és tant imminent com un planeta a punt de xocar amb nosaltres"
(Mgogoro)

¿Qué necesita el teatro para ser más teatro todavía? En tiempos de crisis, con un IVA del 21% y con tantísimo paro en el sector, la creatividad está en riesgo y la mayoría de la oferta escénica se limita a la comedia rápida y simple. El pasado 22 de octubre fuimos al estreno de Mgogoro, una experiència d’aprop, una de esas obras que te hace pensar que hay brotes verdes de verdad, de los artísticos.  

Maria: L’aigua, l’aigua! Marxo a casa que m’he deixat l’aixeta oberta!
Camilo: No ho faci. Ha comprobat trenta cops abans de sortir que l’ha tancada.
(Toc Toc; con dramaturgia de Esteve Ferrer)

Entretener y provocar la risa del espectador a lo largo de las casi dos horas que dura el espectáculo. Esta es la premisa sobre la que se basa Toc Toc, la obra que por segunda temporada se está representando en el Teatro Borràs de Barcelona y que, a juzgar por los resultados de taquilla, va para largo. Y no es de extrañar ya que nace precisamente con el objetivo de ofrecer al espectador un producto fresco y cómico con el que poder pasar un buen rato sin más preocupación que la de disfrutar de una historia cuyo principal atractivo es el enredo al que acaban abocados unos personajes totalmente diferentes entre sí pero que comparten algo que los une irremediablemente: todos padecen TOC, un trastorno que les provoca obsesiones y los obliga a hacer comprobaciones contínuas acerca de todo aquello que les preocupa en cada momento.






“Tan sols només podreu titllar de derrotat aquell qui pel que creu no hagi lluitat mai”
(Auca del Born; Jordi Casanovas)

El 11 de septiembre de 1714 la ciudad de Barcelona cayó después de un año de resistencia frente al ataque de las tropas de Felipe V. Las leyes promulgadas por el monarca después de esta derrota significaron la abolición de la Constitución e instituciones de Catalunya, la extinción de sus fuerzas armadas y la supresión de la Universidad de Barcelona, un proceso a través del que el territorio perdió todo su poder político, económico y judicial y que tuvo también consecuencias en el ámbito cultural al decretarse en la Administración el uso oficial del castellano en lugar del catalán.

300 años después y coincidiendo con uno de los momentos de más intensidad política en lo que se refiere a este tema, la ciudad condal celebra el tricentenario del Sitio a Barcelona. Y lo hace de manera muy especial ya que, para abrir los actos de conmemoración que tendrán lugar a lo largo de todo el año, se ha decidido encargar al dramaturgo catalán Jordi Casanovas la dirección de una pieza teatral con la que, a la vez, se inaugura también un nuevo espacio: el Born Centre Cultural. 






“Sembla tant clar que ens equivoquem com que ho anem a fer”     
 (Els guapos són els raros; Enric Cambray)


Último curso de bachillerato. Marcel, Bernat y Toni. Tres amigos, repetidores todos ellos, compartiendo un objetivo: ganar a los “guays” de la clase en la actuación de final de curso en la que llevan meses trabajando. Podría parecer el argumento de la típica película americana adolescente pero Els guapos són els raros es, sin ninguna duda, mucho más que eso.

Protagonizado por los actores Ricard Farré, Martí Salvat y David Angera, y bajo la dirección del polifacético Enric Cambray, el montaje permite descubrir una nueva faceta de este siempre sorprendente joven actor y director (que ya dejó entrever sus intenciones en la entrevista que Luces Apagadas le realizó el pasado mes de octubre), quien también interviene en la representación con un pequeño papel que cobra especial protagonismo en la segunda parte de la pieza.

Con un montaje fresco, joven y enérgico creado con la firme intención de acercar al público joven a las salas, Els guapos són els raros consigue que el espectador quede enganchado a la trama durante los noventa minutos que dura el espectáculo. ¿La razón? La presentación de una historia cercana que representa los anhelos de miles de jóvenes que sueñan cada día en lo mismo que los tres protagonistas: sacar las mejores notas, gustar a las chicas y, sobre todo, ser los más populares. 

Y todo ello rodeado precisamente de aquellos elementos que les resultan más familiares, como el lenguaje y las expresiones modernas, referencias a tendencias actuales y un reflejo de la clara influencia ejercida por las redes sociales en la vida de los adolescentes. “Salimos en Twitter, Facebook y Youtube”, dice uno de los protagonistas. Y los demás sonríen como si hubiesen llegado al súmmum del éxito. 

La interactividad como protagonista

Muy importante es también la interacción constante que se establece con el público ya desde el momento en el que éste entra en la sala, cuando desde fuera se le pide que escriba en un papel el nombre de su ídolo. Es precisamente esta interactividad la que consigue configurar la primera de las grandes escenas del montaje, arrancando carcajadas a unos espectadores completamente metidos ya en la historia.  La segunda está determinada por la aparición en el escenario de Cambray y la presentación de la Kindermancia, un momento indudablemente insuperable por la frescura y gracia que transmite.

Y, entre todos estos elementos tan bien hilados, no se puede dejar de lado el papel crucial jugado por la música ya que, además de la pegadiza canción del espectáculo, perteneciente a The Mamzelles, las letras del grupo catalán Manel, verdadero inspirador de la trama, están muy presentes a lo largo de toda la obra.

Els guapos són els raros dejó el Teatre Gaudí el pasado domingo día 30 de junio pero volverá a los escenarios, esta vez del Versus Teatre, con una versión renovada a partir del 27 de agosto con dos funciones semanales. Una nueva ocasión para no perderse las aventuras de Marcel, Bernat y Toni y pasar un muy buen rato acompañándolos en su misión. Como diría Marcel: ¡Verge Santa del Roser!






Què hi fa la manera com passen les coses… si passen?
(Primer Amor; Samuel Beckett)

Dicen que el primer amor nunca se olvida; que, por muchos años que pasen, siempre se recuerdan esos primeros sentimientos que, de un día para otro, te hacen parecer más mayor. Porque sientes que empiezas a entender algo que hasta ese momento, por tu juventud e inocencia, aún desconocías. Y entras en otro nivel; un nivel en el que la ilusión, los sueños y también la imaginación pasan a ser el centro de tu vida. Lo más probable es que con el tiempo tengas otras relaciones; que conozcas otras personas con las que vuelvas a experimentar esas “emociones” que un día te hicieron despertar y crecer. Pero hay veces en las que esto no pasa. Porque lo cierto es que ese primer amor también puede ser “el único amor”.

Esto es precisamente lo que le pasa al protagonista de Primer amor, un monólogo escrito por el dramaturgo irlandés Samuel Beckett que se puede ver en la sala barcelonesa La Villarroel hasta el próximo 16 de junio. Protagonizada por Pere Arquillué, uno de los actores más consagrados de la escena catalana actual, y dirigida por Miquel Górriz y Àlex Ollé, la obra vuelve a los escenarios después del éxito obtenido en el Festival Grec 2010, en el que se mantuvo durante 3 semanas con el cartel de entradas agotadas y que le valió el Premi Nacional de Teatre, el Premi Ciutat de Barcelona y el Butaca al mejor actor. 





¡Welcome to the Cabaret!

El Tomàquet es uno de los espectáculos más esperados del año por la gente del Distrito Horta Guinardó de Barcelona. Con 64 ediciones a sus espaldas, el festival reúne cada mes de mayo sobre el escenario del Foment Hortenc, uno de los centros más emblemáticos de la zona, a cerca de un centenar de personas, una cifra que este año ha vuelto a repetirse y que ha hecho posible la preparación de una representación con la que han querido mostrar al público las complicaciones que conlleva este proceso de gestación. El resultado es Tomàking Off, una producción llena de ritmo apta para todos los públicos.






Mark: Jo encara crec que puc trobar el que busco
Gary: Et quedes a sopar?”
(Shopping&Fucking; Mark Ravenhill)

La compañía de Ferran Vilajosana y Oriol Rovira lleva al teatro Tantarantana una obra inglesa contemporánea delirante que, con un texto ágil, hace reír, reflexionar e incomodar al espectador.

La historia empieza cuando Mark, un adicto a la heroína y a las relaciones de protección interpretado por David Marcé, abandona a los chicos con los que comparte piso para ingresar en un centro de rehabilitación.  Robbie (Ferran Vilajosana), y Lulú (Clara Lago), dependen económicamente de Mark y, cuando les deja, se ven solos y desesperados. Caen en una cadena de hurtos y tráfico de droga dirigida por Brian (Mingo Ràfols), quien les obliga a vender éxtasis. El círculo de la obra se cierra con la vuelta a casa de Mark con su nuevo novio y víctima, interpretado por Quim Ávila.  



–No m’appar –digui jo–, que l’esperit sie res aprés la mort, car moltes vegades he vist morir hòmens e bèsties e oçells, e no veÿa que sperit ne altre cosa lurs isqués del cors, per la qual jo pogués conèxer que carn e sperit fossen dues coses distinctes e separades.
(El Somni; Bernat Metge)
El pasado lunes 8 de abril tuvo lugar en el Teatre Romea de Barcelona la lectura dramatizada El somni, de Bernat Metge, una iniciativa conjunta de la Fundació Romea y Els Amics dels clàssics.
El texto, escrito por Bernat Metge mientras estaba prisionero después de haber sido acusado del asesinato del rey y de uso indebido de su patrimonio, se divide en cuatro libros y trata la historia de un hombre prisionero que mantiene un diálogo en sueños con el espíritu del recientemente muerto Rey Joan I.




“Sóc aquí per si caus però saltar, saltar ho has de fer tu”                                           
(Assassinat a Atrium Viladecans; Cristina Clemente, Blanca Bardagil, Sergi Belbel, Jordi Casanovas)

La señora Amapola, en la cocina, con un puñal. El profesor, en el hall, con una soga. El coronel, en la escalera, con una pistola. ¿Quién no ha jugado alguna vez al Cluedo? ¿Quién no ha tentado a la suerte acompañando a Sherlock Holmes y a su inseparable Watson en sus múltiples aventuras? O ¿quién no ha desafiado a la mismísima Agatha Christie intentando descubrir al oscuro y maléfico asesino que se esconde en todas y cada una de sus famosas novelas? 


“Podem ser felices amb el què tenim. I ho serem. Serem felices”                       

(Una història catalana; Jordi Casanovas)

Año 1979. Pallars. Núria de Farràs se niega a vender su casa en contra de la voluntad de sus vecinos, que se rebelan contra ella. Está embarazada de Laieta, su primera y única hija, a quien decide proteger de la avaricia y el egoísmo aislándola de cualquier contacto con el mundo existente más allá de su huerto e inventando un universo de fantasía en el que, para la niña, cualquier cosa es posible. Ante los ojos de los demás, Núria es una bruja; alguien de quien deben mantenerse alejados si desean vivir.

Barcelona. Barrio de La Mina. Los robos, la droga y las persecuciones policiales marcan el día a día de El Cala y sus secuaces quienes, a partir del encuentro fortuito del líder de la banda con Merche, la hija de una de las familias más adineradas de la ciudad, empiezan a codearse con la jet set barcelonesa.

Nicaragua. Plena época de la revolución. Tres hombres y una mujer luchan para dar al país el futuro que se merece. Entre ellos, alguien al que llaman reverendo, un extranjero de cuyo pasado no se sabe nada. Él también pelea, pero su lucha va mucho más allá. Escapa de sus fantasmas, esos que quedaron olvidados en un pequeño rincón al otro lado del mundo.

“Black: No vull res.
Burrs: Tothom vol alguna cosa”
(The Wild Party; Andrew Lippa)




A estas alturas nadie duda de que la cultura esté en crisis. Lo oímos cada día en las noticias: subida del Iva, eliminación de subvenciones, recortes a unos derechos que hace unos años se consideraban intrínsecos a cualquier persona y que ahora parecen relegados al último lugar en  la escala de nuestras necesidades… Desgraciadamente, el teatro es uno de los sectores más afectados por esta situación; una coyuntura que ha llevado a que cada vez se apueste más por producciones poco arriesgadas basadas en temáticas de “éxito más que probable”. Por este motivo, es imposible que nadie que se describa como admirador del arte escénico salga del Teatre Gaudí sin la sensación de haber visto un espectáculo bueno y valiente. Porque si hay algo de lo que no cabe duda es de que The Wild Party es uno de los mejores montajes de esta última temporada.


“La teva olor és casa meva”
(Somni)

Neus se ha quedado sin casa. Como cualquier chica, sueña con que su pareja, Isak, le proponga irse a vivir juntos pero él, acomodado en el piso de su madre, no está por la labor. Su amigo Jose, en cambio, le entrega las llaves de su casa sin pensárselo dos veces. Está totalmente enamorado de ella pero, a pesar de los esfuerzos, no logra acabar con esa imagen de amigo fiel que tiene para Neus. Una percepción totalmente contraria a la de Alba, que ve en Jose al hombre de su vida. En cambio, para él, Alba es solo esa chica con la que pasa buenos ratos cuando los dos se sienten solos y tienen ganas de divertirse. Por si esto fuera poco, se unen al grupo dos personajes más. Se trata de Alba y Òscar, un matrimonio joven que, a pesar de quererse, no pueden evitar ver como sus vidas se dirigen por caminos diferentes. Los seis forman “La Banda”, una compañía de teatro cuyos problemas personales empiezan a poner en peligro el estreno de Píramo y Tisbe, su próxima obra. Después de esta premisa inicial, ¿quién se atreve a entrar en Somni?