“¿Quién necesita divertirse?”
(Alex
O’Dogherty, The Hole 2)
Si
el año pasado iniciamos nuestra crítica afirmando que nuestras expectativas
acerca de The Hole eran bajas y nos
había sorprendido para bien, en este caso debemos decir que con la segunda
parte nos ha pasado todo lo contrario.
The Hole 2 toma
como base a su predecesora para construir un espectáculo mucho más exagerado,
pomposo y descarado, una muy buena estrategia para llamar la atención que en nuestro
caso se convirtió en decepción cuando nos percatamos de que en esta secuela no
se ha contado con el ingrediente que logró cautivarnos el año pasado: los
cuatro mayordomos que cantaban a capela.
Sí, es cierto, The Hole era mucho más
que eso. Pero es que un año después de la primera entrega, su actuación era
precisamente la que más recordábamos y teníamos ganas de volver a verlos sobre
el escenario.

