“Nunca en mi vida me había sentido
infeliz hasta que me enamoré de ti”
(De
aquí a la eternidad; Fred Zinnemann)
¿Quién
no recuerda la mítica imagen de Burt
Lancaster y Deborah Kerr
besándose tumbados en la arena? Casi todo el mundo sabe que esa inolvidable
escena pertenece a la película De aquí a
la eternidad, basada en el libro de James
Jones, y que estuvo dirigida en 1953 por Fred Zinnemann y protagonizada por Montgomery Clift, Donna Reed
y Frank Sinatra, además de por los
ya mencionados Lancaster y Kerr.
El
éxito del film, ganador de ocho premios Oscar, situó a la cinta en la lista de
las mejores películas de Hollywood. Esta consideración continúa, sin duda,
vigente en la actualidad. Prueba de ello es la adaptación que la dramaturga
inglesa Tamara Harvey llevó el
pasado año al Shaftesbury Theatre de
Londres en forma de musical, una obra de la que pudimos disfrutar la semana
pasada en una proyección especial que se hizo en diversos cines de Cinesa de manera simultánea.
“Si algú assassina, una moneda
Si algú fa el boig, una moneda als seus dits
Si hi ha un segrest, una altra moneda
Sobre tot, sobre tot, si hi ha sang i crits”
(L’esbudellador de Whitechapel)
Podéis oír nuestra entrevista a Roger Borrull en el programa Generació 7.0 de 7 de ràdio haciendo clic aquí. A partir del minuto 1.32!
¿Quién era Jack el destripador?
Un nuevo libro asegura que el asesino en serie que sumió en el terror al
Londres de finales del XIX era un inmigrante polaco de 23
años llamado Aaron Kosminski, que en la época fue considerado
sospechoso. Pero… ¿eso realmente importa?
Tanto para la prensa de esa época como
para la actual la verdadera identidad de Jack no es más que una anécdota. Lo
verdaderamente importante es pensar que durante muchas noches alguien fue por
las calles marginales de Londres matando y destripando sin piedad a
prostitutas.
“Don’t dream it, be it”
(The Rocky Horror Show)
Janet
y Brad son una pareja recién comprometida a la que una inesperada tormenta les
sorprende cuando van de camino a casa de su ex profesor de ciencias, el Dr. Everett
Scott. Asustados y con el coche repentinamente averiado, deciden ir en busca de
ayuda. La casualidad hace que lleguen a un castillo cuyos peculiares y
estrambóticos habitantes les harán vivir una noche que no podrán olvidar jamás.
Este
es el atrayente argumento de The Rocky
Horror Show, el musical que la escuela Vocal
Factory representó en formato Workshop los pasados días 2 y 3 de julio en
el Teatre Gaudi de Barcelona.
Su
puesta en escena era todo un reto ya que, además de las dificultades vocales y
coreográficas habituales que conlleva cualquier musical (y en este caso, los
diferentes matices de las canciones interpretadas eran notables), cabe añadir
el hecho de que se trata de un musical de culto que acumula grandes cantidades
de fans alrededor del mundo.
La
realidad es, no obstante, que la escuela Vocal
Factory ya había demostrado su buen hacer en otras producciones como, por
ejemplo, The Wild Party, que se
representó en este mismo teatro en 2013. Con The Rocky Horror Show no ha hecho más que reafirmar su talento.
Dirigida
por Anna Valldeneu, David Casulleras y Lino di Giorgio Jr. e interpretada por ocho jóvenes actores, The Rocky Horror Show mezcla comedia y
terror para transportarnos hasta el pintoresco mundo del Dr. Frank N. Furter (Joan Galo), un científico loco y
travestido que aprovecha la visita de Janet (Ana Fibla) y Brad (Jordi
Vicente) para enseñarles su última creación: un hombre llamado Rocky Horror
que responde a los cánones de la perfección.
A
pesar de que todos los actores ofrecen buenas interpretaciones, destaca sobre
todo el trabajo de Joan Galo, quien
consigue transmitir, a través de sus gestos y su voz, cada una de las emociones
por las que pasa su excéntrico personaje, conectando con el público ya desde el
primer momento en el que aparece en el escenario.
La
escuela Vocal Factory suma con esta
producción un nuevo éxito a su trayectoria.
*Trailer de la película de 1974 *
“Carmen
no cederá jamás. Libre nació y libre morirá”
(Carmen, Georges Bizet)
El Teatro Almería de Barcelona bajó este
sábado el telón del musical Carmen!,
la versión de la conocida ópera de Georges Bizet que la compañía Gataro ha
representado en este escenario del barrio de Gracia desde mediados del mes de
abril. La Carmen
de esta pieza, no obstante, no es la misma Carmen a la que estamos
acostumbrados a ver. Bajo la dirección artística del dramaturgo Víctor Álvaro y
la dirección musical de Xavier Torras, Carmen!
presenta una adaptación más moderna con unos personajes mucho más cercanos a la
realidad de nuestro día. Una apuesta sin duda arriesgada pero muy bien resuelta
con la que los autores e intérpretes han conseguido “meterse al público en el
bolsillo”.
Yaacobi: - Perdone, ¿ese trasero es suyo?
Rut: - Eso parece
Yaacobi: Magnífico! ¿Y cómo se llama?
(Yaacobi&Leidetal, Hanock Levin)
En Barcelona y Madrid se presentan cada año muchas obras traducidas por primera vez al castellano o al catalán. Las compañías y los teatros están acostumbrados a adaptar piezas del inglés, del francés, del italiano… y el “traducido por primera vez al” se convierte en la mayoría de los casos casi un mensaje promocional o en una característica más. En Yaacobi & Leidental se trata además de un tema crucial. Es una obra de Hanock Levin, un dramaturgo israelí sobre el que apenas existen referencias en nuestro idioma y del que se ha traducido muy poca cosa ya que escribió sólo en hebreo y se mostró bastante reacio a exportar su obra a otros países.
Yaacobi & Leidental es, como reza su título, un “musical metafísico”. Traducida del hebreo por Raquel García Lozano y dirigida por Ángel Ojea, mantiene la base de la original tanto en la banda sonora como en la escenografía. La música, tocada a piano en directo por Alfredo Gallego, es del compositor israelí Alex Kagan, que trabajó con el dramaturgo y quien al parecer ha quedado encantado con la traducción al castellano de sus temas.
“Juzgar con mucha
dureza
No debe ser cosa sana
Porque en verdad
todos somos
Muñecas de porcelana”
(Cuentos Cruentos; Hugo
Guzmán)
A los amantes de los cuentos
para adultos como los de Edgar Allan Poe o Ana María Matute - por citar algún
referente - no hace falta explicarles que algunos relatos breves no son
para niños. Los autores de relatos para mayores tienen la capacidad de explicar
problemas de adultos de manera oscura, irónica y con un punto infantil que en
la edad adulta todos añoramos. Cuando lees a Ana María Matute puedes
reflexionar sobre temas transcendentales y a la vez recordar tu propia
infancia. Con Edgar Allan Poe evocas temas aparentemente normales que te
asustan y que nunca hubieras imaginado que pudieran hacerlo. En ambos casos se
trata de historias que de pequeño no entendías. Historias para
adultos que no van a lo fácil, no hablan de sexo, de
política o de drogas… son algo más.
“Sobrevivim aquí,
recordant el passat i construint el futur”
¿Qué tienen
en común Galt McDermont, Richard Rogers y Cole Porter? ¿Qué une a La Bella y la
Bestia con el ambicioso espectáculo escénico de Los Miserables? La respuesta se
encuentra en la famosa calle 42 de la ciudad de Manhattan, en un distrito
teatral llamado Broadway. ¿Quién no conoce Broadway? Cuna de la comedia
musical, el famoso barrio neoyorkino ha inspirado a numerosos actores,
directores y productores de todo el mundo a la hora de llevar a cabo sus
espectáculos. Broadway inspira glamour, profesionalidad, talento y calidad
artística, todo ello rodeado siempre de una atmósfera festiva que provoca la
admiración y el entusiasmo de cualquiera que se acerque a disfrutar de alguna
de sus obras. Pero, ¿qué es exactamente Broadway?
Ésta es la
pregunta que constantemente intentan responder los cuatro protagonistas de Records de Broadway, un musical de aire
sencillo e intimista que se representa en el Versus Teatre desde finales del
mes de agosto.
Mujer, si puedes tu con Dios hablar, pregúntale si yo alguna vez te he dejado de adorar;
Y al mar, espejo de mi corazón, las veces que me ha visto llorar la perfidia de tú amor...
(Perfidia, Armando Manzanero)
Contraste es quizá la palabra que mejor describe
a Cuba. Mientras que su población vive desde hace años bajo una dictadura
comunista que mantiene al país aislado del resto del mundo y en una situación
perpetua de pobreza y miseria desmedida, Cuba continúa considerándose como un
territorio lleno de color donde su gente irradia felicidad y contagia alegría a
todas y a cada una de aquellas personas que visitan al país. Cuba es sinónimo
de baile, salsa, música, ron y, por ende, de distracción, divertimento y fiesta.
¿Es ésta quizá su manera de huir de los problemas? Sea como sea, ese espíritu
de lucha y esperanza constante es el signo identificador de la personalidad y
carácter de su gente; un carácter que consigue sacar una sonrisa a todo aquel que
tenga la oportunidad de compartir, aunque sea tan solo unos minutos, esta forma
tan especial de percibir la vida.
Con el objetivo de dar a conocer la cultura
cubana al público barcelonés, el Teatre Victòria ofrece desde el pasado 19 de
julio y hasta el domingo 2 de septiembre Bésame
Mucho, el musical de las pasiones, un espectáculo con el que se
pretende homenajear no sólo al bolero, considerado como uno de los estilos
musicales más queridos y apreciados por la población cubana, sino también a la
juventud nacida en el país centroamericano, que con su esfuerzo y dedicación
lucha cada día para salir de la situación de opresión y sometimiento en la que
se encuentran.