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“Tan sols només podreu titllar de derrotat aquell qui pel que creu no hagi lluitat mai”
(Auca del Born; Jordi Casanovas)

El 11 de septiembre de 1714 la ciudad de Barcelona cayó después de un año de resistencia frente al ataque de las tropas de Felipe V. Las leyes promulgadas por el monarca después de esta derrota significaron la abolición de la Constitución e instituciones de Catalunya, la extinción de sus fuerzas armadas y la supresión de la Universidad de Barcelona, un proceso a través del que el territorio perdió todo su poder político, económico y judicial y que tuvo también consecuencias en el ámbito cultural al decretarse en la Administración el uso oficial del castellano en lugar del catalán.

300 años después y coincidiendo con uno de los momentos de más intensidad política en lo que se refiere a este tema, la ciudad condal celebra el tricentenario del Sitio a Barcelona. Y lo hace de manera muy especial ya que, para abrir los actos de conmemoración que tendrán lugar a lo largo de todo el año, se ha decidido encargar al dramaturgo catalán Jordi Casanovas la dirección de una pieza teatral con la que, a la vez, se inaugura también un nuevo espacio: el Born Centre Cultural. 




“Sóc aquí per si caus però saltar, saltar ho has de fer tu”                                           
(Assassinat a Atrium Viladecans; Cristina Clemente, Blanca Bardagil, Sergi Belbel, Jordi Casanovas)

La señora Amapola, en la cocina, con un puñal. El profesor, en el hall, con una soga. El coronel, en la escalera, con una pistola. ¿Quién no ha jugado alguna vez al Cluedo? ¿Quién no ha tentado a la suerte acompañando a Sherlock Holmes y a su inseparable Watson en sus múltiples aventuras? O ¿quién no ha desafiado a la mismísima Agatha Christie intentando descubrir al oscuro y maléfico asesino que se esconde en todas y cada una de sus famosas novelas? 


“Podem ser felices amb el què tenim. I ho serem. Serem felices”                       

(Una història catalana; Jordi Casanovas)

Año 1979. Pallars. Núria de Farràs se niega a vender su casa en contra de la voluntad de sus vecinos, que se rebelan contra ella. Está embarazada de Laieta, su primera y única hija, a quien decide proteger de la avaricia y el egoísmo aislándola de cualquier contacto con el mundo existente más allá de su huerto e inventando un universo de fantasía en el que, para la niña, cualquier cosa es posible. Ante los ojos de los demás, Núria es una bruja; alguien de quien deben mantenerse alejados si desean vivir.

Barcelona. Barrio de La Mina. Los robos, la droga y las persecuciones policiales marcan el día a día de El Cala y sus secuaces quienes, a partir del encuentro fortuito del líder de la banda con Merche, la hija de una de las familias más adineradas de la ciudad, empiezan a codearse con la jet set barcelonesa.

Nicaragua. Plena época de la revolución. Tres hombres y una mujer luchan para dar al país el futuro que se merece. Entre ellos, alguien al que llaman reverendo, un extranjero de cuyo pasado no se sabe nada. Él también pelea, pero su lucha va mucho más allá. Escapa de sus fantasmas, esos que quedaron olvidados en un pequeño rincón al otro lado del mundo.





“Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya”

Séneca, filósofo latino



Estamos en 2014 y sólo faltan dos días para las elecciones al Parlamento de Catalunya. El candidato que está más cerca de presidir la Generalitat, Miquel Raventós (Francesc Orella), se ha declarado abiertamente independentista y ha prometido llevar al país al estado propio. A escasas horas de los comicios ha desaparecido del mapa y ni su familia ni su partido saben dónde está. Se teme que lo hayan secuestrado porque en los últimos meses ha sufrido algún que otro atentado violento de unionistas extremistas. 

Así empieza Pàtria, la segunda parte de la trilogía sobre la identidad catalana que está escribiendo el guionista y director Jordi Casanovas. Después del éxito de Història Catalana, que se presentó en la Sala Gran del TNC y que se reestrenará en esa misma sala en 2013, Pàtria, que llega a escena en medio de una crisis política y económica entre Catalunya y España, se podrá ver en el teatro Poliorama hasta el 16 de diciembre. Está producida por Flyhard, dirigida por el mismo Jordi Casanovas y cuanta con un reparto de lujo: Francesc Orella, Alex Casanovas, Fermí Reixach, Marcel Borràs, Lluïsa Castell y Rosa Vila.



Burundanga: Sustancia hipnótica afín a la atropina que tiene el poder de suprimir la voluntad de las personas y que, administrada en grandes dosis, puede provocar mareos, náuseas, vómitos y amnesia.

(Definición de Burundanga)

Una chica dócil e inocente; un novio de apariencia tranquila y despistada que esconde un gran secreto; una compañera de piso histérica; una visita inesperada; un embarazo inconfesable y pequeñas dosis de la droga de la verdad. La suma de estos ingredientes, con la banda terrorista ETA de trasfondo, constituye el origen de Burundanga, una comedia dirigida por el dramaturgo catalán Jordi Casanovas que se representa en La Villarroel desde el pasado 6 de abril.

Idea original de Jordi Galcerán y protagonizada por Roser Blanch, Clara Cols, Pablo Lammers, Sergio Matamala y Carles Canut, Burundanga cuenta la historia de Berta, una joven embarazada que, aconsejada por su amiga Silvia, decide administrarle a su novio Manel una pequeña dosis de la droga de la verdad para descubrir si miente o no cuando le dice que la quiere. Pero, tal y como dice el refrán, si juegas con fuego te puedes quemar y eso es lo que le pasa a Berta, quien de manera totalmente inesperada descubre que el padre de su futuro hijo es un militante de ETA.