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–No m’appar –digui jo–, que l’esperit sie res aprés la mort, car moltes vegades he vist morir hòmens e bèsties e oçells, e no veÿa que sperit ne altre cosa lurs isqués del cors, per la qual jo pogués conèxer que carn e sperit fossen dues coses distinctes e separades.
(El Somni; Bernat Metge)
El pasado lunes 8 de abril tuvo lugar en el Teatre Romea de Barcelona la lectura dramatizada El somni, de Bernat Metge, una iniciativa conjunta de la Fundació Romea y Els Amics dels clàssics.
El texto, escrito por Bernat Metge mientras estaba prisionero después de haber sido acusado del asesinato del rey y de uso indebido de su patrimonio, se divide en cuatro libros y trata la historia de un hombre prisionero que mantiene un diálogo en sueños con el espíritu del recientemente muerto Rey Joan I.



“No es pot negociar la pròpia autonomia: només la resistència preserva els ideals”
(La Bête; David Hirson)


¿Entretenimiento o cultura? ¿Popularidad o calidad? Cuando el dramaturgo estadounidense David Hirson escribió La Bête en 1991, poco podía imaginar que una obra ambientada en la Francia del siglo XVII pudiera ser de tanta actualidad tan solo unos años después. Y es que esta comedia de época, en la que se enfrentan dos maneras totalmente opuestas de ver y entender el arte teatral, puede servir para reflexionar sobre la situación en la que se encuentra actualmente la cultura, uno de los ámbitos sin duda más maltratados durante estos últimos meses.

Dirigida por Sergi Belbel y con un gran reparto encabezado por Jordi Bosch, Jordi Boixaderas y Abel Folk, La Bête gira en torno al conflicto que se genera cuando Elomire, un dramaturgo inteligente, experimentado y amante del teatro, y  Valere, un cómico egocéntrico con aires de grandeza, se ven obligados por decreto del príncipe Conti a compartir compañía y escenario. El primero, cuya idea teatral es incompatible con la forma en que Valere entiende el arte escénico, se niega a aceptar la orden del consorte, a quien intenta convencer de todas las maneras posibles de su equivocada decisión. Nace aquí una guerra dialéctica que sólo puede acabar con la victoria de uno de los artistas, algo que resulta bastante complicado dada la oposición de sus caracteres y convicciones.