
“Juzgar con mucha
dureza
No debe ser cosa sana
Porque en verdad
todos somos
Muñecas de porcelana”
(Cuentos Cruentos; Hugo
Guzmán)
A los amantes de los cuentos
para adultos como los de Edgar Allan Poe o Ana María Matute - por citar algún
referente - no hace falta explicarles que algunos relatos breves no son
para niños. Los autores de relatos para mayores tienen la capacidad de explicar
problemas de adultos de manera oscura, irónica y con un punto infantil que en
la edad adulta todos añoramos. Cuando lees a Ana María Matute puedes
reflexionar sobre temas transcendentales y a la vez recordar tu propia
infancia. Con Edgar Allan Poe evocas temas aparentemente normales que te
asustan y que nunca hubieras imaginado que pudieran hacerlo. En ambos casos se
trata de historias que de pequeño no entendías. Historias para
adultos que no van a lo fácil, no hablan de sexo, de
política o de drogas… son algo más.